Robo en la parroquia Nueva Pompeya: el sacerdote pide recuperar las hostias consagradas
La parroquia Nuestra Señora de Nueva Pompeya, ubicada en Necochea, fue escenario de un robo durante la madrugada. Los delincuentes sustrajeron la puerta del sagrario, dos copones con hostias consagradas y las coronas de las imágenes de la Virgen y el Niño Jesús. El hecho fue dado a conocer por el párroco Pablo Bosisio, quien […]
La parroquia Nuestra Señora de Nueva Pompeya, ubicada en Necochea, fue escenario de un robo durante la madrugada. Los delincuentes sustrajeron la puerta del sagrario, dos copones con hostias consagradas y las coronas de las imágenes de la Virgen y el Niño Jesús. El hecho fue dado a conocer por el párroco Pablo Bosisio, quien en diálogo con el programa Esta Mañana, por NEC Radio 98.3 del Multimedio NQ, expresó su principal preocupación: recuperar las hostias consagradas.
El sacerdote explicó que el templo quedó abierto durante toda la noche debido a un descuido. “Hubo una desinteligencia porque el templo quedó abierto toda la noche. La persona que tenía que cerrar se olvidó”, relató. Al parecer, una persona advirtió la situación e ingresó sin necesidad de forzar ninguna puerta. El descubrimiento se produjo antes de las 8 de la mañana, cuando una persona llegó para abrir la parroquia y encontró el sagrario vacío.
Uno de los daños más significativos se produjo en el sagrario, el espacio donde se conserva la Eucaristía. Los autores arrancaron el marco completo junto con la puerta. En su interior había dos copones que contenían hostias consagradas, los cuales también fueron sustraídos. El padre Bosisio aclaró que los copones son de un metal sencillo y que, desde el punto de vista económico, su valor no resulta significativo. “Lo más importante para nosotros son las hostias consagradas, que es la presencia de Jesús en la Eucaristía”, remarcó.
Horas después, integrantes de la comunidad advirtieron que también faltaban las coronas correspondientes a la imagen de Nuestra Señora de Pompeya y al Niño Jesús. El sacerdote consideró que quien ingresó podría haber pensado que se trataba de piezas de bronce u otro material con algún valor comercial. Sin embargo, insistió en que la mayor angustia no está relacionada con esas pérdidas materiales. “El copón, la corona de la imagen o la puerta no es lo más importante. Lo que nos deja mal es no poder recuperar las hostias”, explicó.
El ingreso no requirió violencia sobre los accesos. Según relató el sacerdote, había quedado abierta tanto una pequeña puerta ubicada en la reja exterior como las puertas corredizas del propio templo. La situación fue descubierta antes de las 8 de la mañana, cuando una persona llegó para abrir la parroquia. Al advertir que ya estaba abierta, ingresó y encontró el sagrario vacío. Poco después comprobaron también la falta de las coronas.
Fuera de estos elementos, el padre Pablo indicó que no se registraron otros destrozos importantes. La iglesia cuenta principalmente con bancos, el altar y mobiliario sencillo de madera, por lo que tampoco había otros objetos de gran valor económico para llevarse. El sacerdote pidió colaboración a la comunidad para intentar recuperar especialmente la Eucaristía, y reiteró que lo material pasa a un segundo plano frente a la pérdida de las hostias consagradas.
La comunidad parroquial se encuentra consternada por el hecho, que no solo representa una pérdida material sino un profundo dolor espiritual. El padre Bosisio agradeció las muestras de apoyo y solicitó que cualquier información sobre los elementos sustraídos sea comunicada a la parroquia o a las autoridades. Asimismo, se espera que las investigaciones avancen para dar con los responsables.
Este episodio pone de relieve la importancia de extremar las medidas de seguridad en los templos, especialmente en horarios nocturnos. La parroquia Nuestra Señora de Nueva Pompeya es un lugar de encuentro y fe para muchos vecinos de Necochea, quienes ahora se unen en oración para que las hostias consagradas puedan ser recuperadas y se esclarezca el robo.
