El Gobierno de Milei pone freno a las desregulaciones y revisará proyectos de Sturzenegger
La Casa Rosada decidió someter sus próximas iniciativas a un filtro político y ahora están bajo revisión proyectos sobre medicamentos, libros y otras reformas regulatorias. El Gobierno busca concentrar el capital legislativo en un puñado de prioridades. Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, pasó en pocos días de ser uno de los […]
La Casa Rosada decidió someter sus próximas iniciativas a un filtro político y ahora están bajo revisión proyectos sobre medicamentos, libros y otras reformas regulatorias. El Gobierno busca concentrar el capital legislativo en un puñado de prioridades.
Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, pasó en pocos días de ser uno de los ministros con mayor capacidad para empujar reformas dentro del Gobierno de Javier Milei a quedar bajo un estricto control político.
No hay, hasta ahora, ninguna decisión conocida de desplazarlo del Ministerio ni señales de que Javier Milei haya abandonado su programa desregulatorio. Sin embargo, algo cambió después de una semana particularmente difícil para el oficialismo: Sturzenegger ya no tendría libertad para transformar cada iniciativa de su área en una nueva batalla política.
El disparador inmediato fue la accidentada aprobación en el Senado de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
El Gobierno consiguió avanzar con el proyecto en general, pero debió retirar dos de sus capítulos más sensibles: la modificación de la Ley de Tierras y los cambios en la Ley de Manejo del Fuego. Particularmente dura fue la derrota en torno a la extranjerización de tierras, una reforma defendida durante meses por Sturzenegger y que terminó chocando incluso con senadores y gobernadores que habitualmente acompañaban al oficialismo.
La consecuencia comenzó a sentirse inmediatamente dentro de la Casa Rosada.
Según reconstruyeron distintos medios nacionales, los proyectos impulsados por Sturzenegger tendrán que pasar desde ahora por la mesa política del Gobierno antes de llegar al Congreso. La discusión ya no será solamente si una reforma es conveniente desde la mirada económica del ministro, sino si existen votos para aprobarla y si el costo político de intentarlo vale la pena.
La derrota por las tierras fue un golpe duro para el oficialismo.
El capítulo de tierras era uno de los puntos más ambiciosos del proyecto oficial.
La propuesta inicial buscaba eliminar gran parte de las restricciones nacionales que actualmente establece la Ley 26.737 para la compra de campos por parte de personas físicas y jurídicas extranjeras.
La resistencia fue creciendo durante semanas.
Como informó NdeN durante el tratamiento, el Gobierno llegó a elaborar múltiples versiones y finalmente ofreció elevar del 15% al 25% el límite de tierras rurales en manos extranjeras dentro de cada provincia para intentar reunir los votos. Tampoco alcanzó.
Gobernadores y legisladores provinciales que habían colaborado con otras iniciativas libertarias comenzaron a despegarse. El capítulo terminó siendo retirado.
La Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada pudo continuar sin esa reforma, pero el episodio dejó al descubierto un problema mayor para la Casa Rosada: la mayoría ampliada con la que esperaba sostener su agenda legislativa había comenzado a fragmentarse.
El Gobierno de Milei busca concentrar el capital legislativo en un puñado de prioridades.
