Demora de dos horas y media en viaje de egresados a Bariloche por control de alcoholemia al conductor
Necochea vivió una mañana de dos horas y media de retraso en la salida de un grupo de estudiantes que se dirigían a Bariloche. El incidente se originó en la Terminal de Ómnibus de Necochea a causa de dificultades en el control de alcoholemia al conductor del colectivo que debía iniciar el recorrido el martes […]
Necochea vivió una mañana de dos horas y media de retraso en la salida de un grupo de estudiantes que se dirigían a Bariloche. El incidente se originó en la Terminal de Ómnibus de Necochea a causa de dificultades en el control de alcoholemia al conductor del colectivo que debía iniciar el recorrido el martes a las 6:30 de la mañana.
Según informó el jefe de Tránsito municipal, el chofer no logró cumplir con los tiempos de soplado exigidos por la prueba, lo que obligó a repetir el procedimiento en varias oportunidades. La normativa municipal establece que el soplado debe mantenerse durante un número determinado de segundos; en este caso, el conductor “no llegaba a soplar la cantidad de segundos que tenía que soplar”, según declaró el responsable del área.
Ante la imposibilidad de validar la aptitud del conductor, la autoridad de tránsito decidió esperar la llegada de un reemplazo. El nuevo chofer provenía de Miramar y debía presentarse en la terminal para efectuar el control correspondiente antes de asumir la conducción del vehículo. Mientras tanto, los estudiantes y sus acompañantes permanecieron dentro del colectivo, expuestos a las bajas temperaturas propias de la madrugada necocheña.
La demora generó una creciente preocupación entre los familiares, quienes habían planificado que el grupo viajara primero en colectivo hasta Mar del Plata y, desde allí, tomara un avión rumbo a Bariloche. Los padres expresaron su malestar y solicitaron a la empresa Travel mayores garantías y controles previos a la salida de viajes de larga distancia con contingentes estudiantiles. La situación provocó un clima de enojo e indignación, aunque sin llegar a confrontaciones directas.
La empresa operadora del viaje, Travel, respondió que el control de alcoholemia es una práctica rutinaria y que, en caso de no superarse la prueba, la normativa obliga a sustituir al conductor. Asimismo, la compañía reiteró su compromiso con la seguridad de los pasajeros y señaló que el nuevo chofer, una vez aprobado, estaba habilitado para continuar el trayecto sin contratiempos.
Con la llegada del conductor de Miramar, se realizó el control de alcoholemia con éxito y el colectivo pudo abandonar la terminal de Necochea para dirigirse a Mar del Plata. Desde allí, los estudiantes continuaron su itinerario aéreo hacia Bariloche, cumpliendo con el cronograma previsto, aunque con la pérdida de tiempo y la incomodidad ocasionada por la espera.
El episodio pone de relieve la importancia de los controles preventivos en el transporte de grupos escolares y la necesidad de una coordinación eficaz entre las autoridades municipales, las empresas de turismo y las familias. La experiencia, aunque resuelta sin incidentes mayores, sirve como recordatorio de que la seguridad vial debe mantenerse como prioridad absoluta en cualquier desplazamiento de carácter colectivo.
