Quequén celebra la fiesta patronal de Nuestra Señora de la Merced con llamado a la fraternidad
El jueves 24 de octubre la ciudad de Quequén vivió una jornada de profunda devoción al conmemorar la fiesta patronal de Nuestra Señora de la Merced, bajo la presencia del obispo de Mar del Plata, Ernesto Giobando y del párroco Walter Pereyra. La celebración incluyó una procesión que partió de la escuela parroquial y una […]
El jueves 24 de octubre la ciudad de Quequén vivió una jornada de profunda devoción al conmemorar la fiesta patronal de Nuestra Señora de la Merced, bajo la presencia del obispo de Mar del Plata, Ernesto Giobando y del párroco Walter Pereyra. La celebración incluyó una procesión que partió de la escuela parroquial y una Santa Misa que congregó a vecinos, estudiantes y representantes de distintas comunidades religiosas del distrito.
El recorrido procesional recorrió las principales arterias del barrio, permitiendo que la tradición se manifestara en cada esquina y que los feligreses pudieran acompañar al clero en una muestra de fe colectiva. La convocatoria superó las expectativas, con una asistencia que reflejó el arraigo histórico de la devoción y la importancia del evento para la identidad local.
Tras la procesión, el padre Walter Pereyra sostuvo una entrevista con el medio local, donde resaltó la relevancia de la novena de nueve días que precedió la fiesta. Según el párroco, la novena reunió oraciones por distintos lugares e intenciones, reforzando el sentido de comunidad y la participación activa de los fieles. “Hoy sentimos la alegría de la presencia de la comunidad, los religiosos, sacerdotes de la zona, las hermanas religiosas, los colegios y, por supuesto, la del obispo”, afirmó.
Por su parte, el obispo Ernesto Giobando expresó su satisfacción por volver a Quequén y acompañar a sus habitantes en la celebración de su patrona. Además, vinculó la festividad con la próxima visita al país del Papa León XIV, describiéndola como un acontecimiento “muy raro” que invita a la gratitud y a la preparación espiritual bajo el lema “Bienvenidos todos. Vayan y anuncien”.
El mensaje central de la jornada giró en torno al llamado a “querernos más”. El párroco Pereyra subrayó que la llegada del Papa representa una oportunidad para renovar el compromiso con los vecinos, los compañeros de trabajo y aquellas personas con las que se haya generado distanciamiento. “Tratar de cuidarnos mucho más, empezando por el vecino que tenemos al lado, por el compañero de trabajo, por aquel que por ahí estamos distanciados por algo, quererlo un poquito más. Eso te hace feliz”, señaló.
El obispo Giobando coincidió con esa visión y amplió la reflexión al ámbito social, indicando que la fe cristiana debe trascender los muros de la iglesia para influir positivamente en todos los sectores de la sociedad. “Los cristianos deben vivir su fe no solo dentro de una iglesia, sino también en todos los ámbitos sociales donde esa fe se pone en juego para hacer un país mejor”, concluyó.
En conclusión, la fiesta patronal de Quequén no solo reafirmó la tradición religiosa, sino que también sirvió como plataforma para promover la solidaridad y el respeto mutuo entre los habitantes. La comunidad se mostró entera y comprometida, dejando en evidencia que la fe y la convivencia pueden ser motores de transformación social en el territorio.
