La OMM prevé que El Niño se mantendrá activo hasta febrero de 2027 con intensidad “muy fuerte” y advierte impactos en la región
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) anunció este jueves que el fenómeno climático El Niño permanecerá activo hasta febrero de 2027 y alcanzará una categoría “muy fuerte”, lo que implica importantes alteraciones en los patrones de lluvia y temperatura a nivel global y regional. Según los últimos datos oceánicos, las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental […]
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) anunció este jueves que el fenómeno climático El Niño permanecerá activo hasta febrero de 2027 y alcanzará una categoría “muy fuerte”, lo que implica importantes alteraciones en los patrones de lluvia y temperatura a nivel global y regional.
Según los últimos datos oceánicos, las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental presentan anomalías térmicas de entre 2,2 °C y 2,6 °C por encima del promedio histórico. En la capa subsuperficial se registraron incrementos superiores a 8 °C, señalando una consolidación plena del fenómeno desde mediados de agosto y una tendencia de fortalecimiento durante la primavera del hemisferio sur.
Los modelos climáticos internacionales indican que, entre septiembre y noviembre, la mayor parte de los continentes experimentarán temperaturas superiores a la media, con un riesgo elevado de eventos extremos como inundaciones, sequías prolongadas y olas de calor. La OMM subrayó que la magnitud de los efectos variará según la zona, la época del año y la interacción con otros sistemas oceánicos, como los del Atlántico e Índico.
En el contexto argentino, la provincia de Entre Ríos anticipa mayores precipitaciones y temperaturas elevadas durante los próximos tres meses. Las autoridades provinciales fueron instadas a reforzar los sistemas de alerta temprana y a preparar a los sectores vulnerables, entre los que se incluyen la agricultura, la salud, la energía y el suministro de agua.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, recordó que, aunque El Niño es un fenómeno natural y no está provocado directamente por el cambio climático, su desarrollo sobre un planeta ya más cálido puede intensificar los episodios meteorológicos extremos. “Ya estamos observando perturbaciones y devastación por sequías e inundaciones; esperamos que estos impactos aumenten”, señaló.
Ante este panorama, el Gobierno nacional y los gobiernos provinciales deben coordinar acciones de mitigación y adaptación, reforzando los planes de gestión de riesgos climáticos y garantizando recursos para la atención de poblaciones en situación de vulnerabilidad. La planificación de cultivos, la gestión de recursos hídricos y la preparación de infraestructuras críticas son áreas prioritarias para minimizar los efectos adversos.
En conclusión, la continuidad y la intensificación de El Niño representan un desafío de gestión de riesgos que requiere una respuesta conjunta y coordinada de los gobiernos, la comunidad científica y la sociedad civil, con miras a proteger la vida, la economía y el medio ambiente durante el resto de 2026 y el inicio de 2027.
