La CEPAL advierte por un 75% de probabilidad de Super Niño récord en 2026 y su impacto en el agro argentino
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), basado en proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), estima en un 75% la probabilidad de que el fenómeno climático Super Niño 2026 alcance una magnitud histórica antes de diciembre. Además, ubica en más del 90% la […]
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), basado en proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), estima en un 75% la probabilidad de que el fenómeno climático Super Niño 2026 alcance una magnitud histórica antes de diciembre. Además, ubica en más del 90% la probabilidad de que el evento tenga una intensidad muy fuerte, lo que enciende las alertas en toda la región.
En la Argentina, el norte del país aparece entre las regiones que podrían recibir precipitaciones superiores a los valores habituales. Si bien el agua adicional puede beneficiar a algunos cultivos, las lluvias excesivas también pueden anegar lotes, complicar las siembras y dificultar el tránsito por caminos rurales. Las crecidas y las inundaciones podrían afectar la producción y el traslado de mercadería, según advirtió el organismo.
La CEPAL señaló que “existe el riesgo de inundaciones que podrían afectar a la misma actividad agrícola y también las infraestructuras necesarias para el comercio”. Como antecedentes, repasó los episodios extremos de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, además del fenómeno fuerte de 2023-2024. Estos eventos históricos sirven como referencia para dimensionar los posibles impactos económicos y sociales.
De acuerdo con las investigaciones citadas por la CEPAL, los efectos económicos de estos episodios pueden prolongarse entre tres y cinco años. Las variaciones en las lluvias, las temperaturas y la disponibilidad de agua alteran las condiciones productivas, con impactos que varían según la región: algunas sufren sequías o excesos hídricos, mientras que otras pueden salir beneficiadas. Esta heterogeneidad dificulta las proyecciones generales.
Respecto de la campaña argentina 2026/2027, el informe no estima pérdidas específicas de rendimiento en soja, maíz o trigo. Asimismo, señala que un incremento de las lluvias no implica necesariamente una baja generalizada de la cosecha. La localización de las precipitaciones, el estado de los suelos y el momento del ciclo de cada cultivo serán factores determinantes para evaluar el impacto real.
Las variaciones en la producción podrían repercutir en los precios internacionales. Las proyecciones citadas anticipan posibles aumentos para el trigo duro y el maíz, mientras que la soja y el trigo rojo tenderían a bajar. En el caso del arroz, prevén una caída inicial de las cotizaciones y una recuperación posterior. Sin embargo, la CEPAL remarca que estas estimaciones todavía presentan un grado considerable de incertidumbre.
El organismo también señaló los riesgos para el transporte y la comercialización de granos ante lluvias extraordinarias y posibles daños en la infraestructura vial y portuaria. La logística de exportación podría verse comprometida si se registran anegamientos en rutas y accesos a los puertos, lo que afectaría la competitividad del sector agroexportador.
En conclusión, el informe de la CEPAL pone de relieve la necesidad de monitorear la evolución del Super Niño 2026 y de adoptar medidas de prevención en las zonas más vulnerables. Si bien las proyecciones aún tienen incertidumbre, la probabilidad de un evento récord es significativa y sus efectos podrían sentirse en la producción, los precios y la infraestructura durante varios años.
