Se completó la señalización de calles y sectores en el Parque Miguel Lillo
La Dirección de Guardaparques concluyó la instalación de la señalización oficial de las calles del Parque Miguel Lillo, abarcando el tramo comprendido entre la calle 89 y la calle 155. La obra, realizada íntegramente por personal interno, busca dotar de identificación a los recorridos internos del espacio verde y facilitar la orientación de los visitantes. […]
La Dirección de Guardaparques concluyó la instalación de la señalización oficial de las calles del Parque Miguel Lillo, abarcando el tramo comprendido entre la calle 89 y la calle 155. La obra, realizada íntegramente por personal interno, busca dotar de identificación a los recorridos internos del espacio verde y facilitar la orientación de los visitantes.
El proceso de nombramiento de las vías sigue la tradición iniciada en la década de 1980, cuando se asignaron nombres vinculados a la flora y fauna observables en el entorno. Cada calle recibirá una denominación que haga referencia a animales, árboles o plantas propias del ecosistema, reforzando una función educativa y de valoración del patrimonio natural.
La ejecución de la señalización se llevó a cabo con madera proveniente de árboles caídos naturalmente en el parque. Bajo la coordinación de Julián Zugazúa, responsable de la Dirección, el personal de guardaparques confeccionó tablones y carteles que respetan la estética del lugar y reducen el impacto ambiental al reutilizar material local.
Además de las vías, se está señalizando los diferentes sectores del parque. Entre los espacios identificados se encuentran el Jardín Francés, el Anfiteatro Pedro Arozarena, el Vivero Municipal y el Velódromo Municipal. Próximamente se incorporarán la señalización del Jardín de los Cerezos, los clubes deportivos y el Campo Scout, garantizando una cartografía completa para los usuarios.
El manejo de los árboles caídos sigue un protocolo riguroso. Primero se evalúa el estado del tronco – seco o verde – y el riesgo que pueda representar para los visitantes o para la prevención de incendios forestales. Cuando la caída no implica peligro, la madera se destina a la fabricación de mobiliario urbano, como bancos y mesas, o a la producción de la propia cartelería del parque.
Con el objetivo de fortalecer la participación ciudadana, la municipalidad está estudiando la implementación de una dinámica de consulta popular para que la comunidad proponga y vote los nombres de las nuevas calles. Esta iniciativa pretende revivir la práctica de los años 80 y afianzar el sentido de pertenencia de los vecinos al entorno natural.
La culminación de esta obra representa un avance significativo en la gestión del espacio público de Necochea. La señalización clara y la inclusión de la comunidad en la definición de los nombres contribuirán a una mejor experiencia de recreación y a la conservación del patrimonio natural del Parque Miguel Lillo. Se invita a los residentes a recorrer el parque, apreciar las nuevas indicaciones y participar activamente en los futuros procesos de nombramiento.
