Recordando al Puente Ezcurra
El Puente Ignacio Ezcurra es recordado como una de las obras más emblemáticas del distrito, inaugurado el 26 de junio de 1971 y convertido en un símbolo de la conexión entre Necochea y Quequén. El puente presentaba características únicas, como una pronunciada curva en el extremo del lado quequenense y una leve inclinación que permitía […]
El Puente Ignacio Ezcurra es recordado como una de las obras más emblemáticas del distrito, inaugurado el 26 de junio de 1971 y convertido en un símbolo de la conexión entre Necochea y Quequén. El puente presentaba características únicas, como una pronunciada curva en el extremo del lado quequenense y una leve inclinación que permitía el paso de embarcaciones de mediana escala por debajo.
La obra fue nombrada en honor a Ignacio Ezcurra, periodista del diario La Nación desaparecido durante la guerra de Vietnam. Fue el último de los puentes construidos sobre el río Quequén Grande en la zona portuaria y, durante los casi diez años que permaneció en funcionamiento, agilizó notablemente el tránsito entre la zona balnearia de Necochea y Quequén.
El Puente Ezcurra también pasó a integrar un atractivo circuito turístico que, tras su desaparición, nunca volvió a recuperarse. Sin embargo, su historia tuvo un desenlace inesperado. Las intensas lluvias que afectaron a la región a mediados de abril de 1980 provocaron una histórica crecida del río y, el 29 de abril de ese año, el Puente Ezcurra se desplomó ante la mirada de numerosos vecinos.
La edición del día siguiente de Ecos Diarios describía aquel episodio como un momento dramático y cargado de emoción, señalando que el impacto generó la tristeza y el desánimo entre todos los que presenciaron la tragedia, ocurrida alrededor de las 16:30, marcando el final de una obra que había transformado durante una década la vida cotidiana y la comunicación entre ambas ciudades.
A 55 años de su inauguración, el Puente Ezcurra continúa ocupando un lugar especial en la memoria colectiva de necochenses y quequenenses, como una obra que marcó una época y cuya historia sigue siendo parte del patrimonio e identidad del distrito.
El Puente Ezcurra es un ejemplo de cómo una obra de ingeniería puede tener un impacto significativo en la vida de una comunidad y cómo su legado puede perdurar en la memoria colectiva. La historia del puente es un recordatorio de la importancia de preservar nuestro patrimonio y de honrar la memoria de aquellos que contribuyeron a su construcción.
En conclusión, el Puente Ezcurra es un símbolo de la conexión entre Necochea y Quequén y un ejemplo de cómo una obra de ingeniería puede tener un impacto duradero en la vida de una comunidad. Su legado continúa siendo celebrado y recordado por los necochenses y quequenenses, y su historia sigue siendo parte del patrimonio e identidad del distrito.
