Presentaron el mural colectivo “Pintando la paz” en el acceso a la Escollera Norte de Quequén
La comunidad de Quequén presentó oficialmente el mural colectivo “Pintando la paz”, una intervención artística que se emplaza en el acceso a la Escollera Norte y que fue dada a conocer este miércoles 14 de octubre. Debido a las condiciones climáticas, el encuentro se trasladó a la sede Quequén de la Universidad Nacional del Centro, […]
La comunidad de Quequén presentó oficialmente el mural colectivo “Pintando la paz”, una intervención artística que se emplaza en el acceso a la Escollera Norte y que fue dada a conocer este miércoles 14 de octubre. Debido a las condiciones climáticas, el encuentro se trasladó a la sede Quequén de la Universidad Nacional del Centro, donde se exhibieron fotografías de la obra y se compartieron los mensajes que la inspiran. La actividad contó con la participación de la Banda Municipal y se enmarcó en el trabajo de la Cátedra Abierta de Educación para la Paz “Alfredo Marcenac”.
La iniciativa reúne el aporte de estudiantes de dos escuelas secundarias de Quequén, artistas voluntarios, una asociación vecinal, integrantes de la comunidad y la Delegación municipal. Detrás de los colores y las figuras, el mural condensa un proceso de diálogo sobre la violencia, las consecuencias del uso de armas de fuego y las posibilidades de construir otras formas de convivencia. La obra busca instalar estas temáticas en el espacio público y promover la reflexión entre quienes transitan la zona.
Mónica Boyssede, referente de la asociación que impulsa la propuesta, resumió el espíritu del proyecto con la frase: “Una comunidad que pretende vivir de una manera menos violenta”. En declaraciones enviadas a NdeN, destacó que el mural expresa una tarea de concientización que la entidad sostiene desde hace 20 años. “Lo más importante es que el mural recoge las expresiones y las reflexiones de los jóvenes”, señaló, y subrayó que los estudiantes participaron previamente en talleres y acciones cuyas ideas quedaron incorporadas a la pintura mediante palabras, frases e imágenes.
El proyecto surgió de Sol Rivarola, quien presentó la propuesta a la asociación al finalizar su formación en Gestión Cultural. La iniciativa buscaba recuperar un sector del acceso a la Escollera Norte mediante una expresión artística construida con la comunidad. El diseño fue el resultado de un proceso de dos años junto a estudiantes de Quequén. Para llevarlo a la pared se sumaron 15 artistas que trabajaron de manera voluntaria, además de alumnos que acompañaron la jornada de pintura.
Boyssede agradeció a la impulsora del proyecto y a quienes colaboraron, especialmente a los artistas que aportaron “sus manos y su energía” para expresar el deseo colectivo de una convivencia menos violenta. La obra incluye figuras humanas de distintos colores, manos, corazones y palabras vinculadas con el cuidado, la alegría y el respeto.
El propósito es que esas reflexiones encuentren nuevos interlocutores entre quienes pasan por el lugar: vecinos, familias y turistas que recorren el acceso a la escollera. De este modo, el mural se convierte en un mensaje permanente que interpela a la comunidad y mantiene vigente la discusión sobre el desarme y la paz como forma de comportamiento y acción colectiva.
La mirada está puesta especialmente en las nuevas generaciones, para que puedan vivir “de una manera diferente y con menos violencia”. La presentación de “Pintando la paz” no solo corona un trabajo de años, sino que renueva el compromiso de la comunidad quequenense con la construcción de una sociedad más pacífica.
