Mundial 2026: el cambio climático duplica el riesgo de calor extremo para jugadores y público
Un estudio del grupo internacional World Weather Attribution (WWA) advirtió que el calentamiento global representa uno de los mayores desafíos sanitarios y logísticos del Mundial de Fútbol 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. La investigación, publicada el 20 de mayo de 2026, proyecta escenarios de calor extremo —tanto seco como húmedo— […]
Un estudio del grupo internacional World Weather Attribution (WWA) advirtió que el calentamiento global representa uno de los mayores desafíos sanitarios y logísticos del Mundial de Fútbol 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. La investigación, publicada el 20 de mayo de 2026, proyecta escenarios de calor extremo —tanto seco como húmedo— que comprometen la salud de jugadores, cuerpos técnicos y espectadores en múltiples sedes del torneo.
Para cuantificar el riesgo real, los científicos emplearon el índice WBGT (Wet-Bulb Globe Temperature), una métrica que integra temperatura ambiental y humedad para evaluar el nivel de estrés térmico que experimenta el cuerpo humano. A diferencia del termómetro convencional, el WBGT permite identificar condiciones en las que el organismo pierde progresivamente su capacidad de autorregulación térmica, incluso cuando la temperatura registrada no parece alarmante.
Los resultados del análisis sobre los 104 partidos programados son significativos. Aproximadamente el 25% de los encuentros podría superar los límites de seguridad física establecidos por FIFPRO, el sindicato mundial de futbolistas profesionales. Más aún, al menos cinco partidos registran proyecciones térmicas equivalentes a 38 °C de calor seco, una condición que, combinada con niveles elevados de humedad, podría derivar en la suspensión o reprogramación de esos cotejos.
El informe subraya el efecto particular de la humedad como factor agravante. Cuando los niveles de vapor de agua en el ambiente son extremadamente altos, el mecanismo de sudoración deja de ser eficaz para enfriar el cuerpo. Esto multiplica el riesgo de deshidratación severa, agotamiento por calor y golpes de calor, patologías que pueden representar una emergencia médica de riesgo vital, tanto para atletas de alto rendimiento como para el público en las tribunas.
Uno de los ejes centrales del informe es la comparación histórica con el Mundial de Estados Unidos 1994. Desde aquella edición, el riesgo de experimentar episodios de calor extremo prácticamente se ha duplicado. Joyce Kimutai, científica y coautora del estudio, señaló que «gran parte del calentamiento global actual ocurrió durante las últimas décadas», subrayando la velocidad a la que la crisis climática afecta ahora de forma directa al deporte de élite.
La investigación identifica además un déficit estructural en la infraestructura de los estadios. Solo tres recintos del torneo cuentan con sistemas avanzados de climatización interior o techos retráctiles capaces de atenuar las condiciones exteriores. Entre las ciudades consideradas de alta vulnerabilidad por sus veranos históricamente extremos se encuentran Miami, Filadelfia, Kansas City y Nueva York / Nueva Jersey, todas ellas sedes confirmadas del torneo.
Frente a este panorama, especialistas del área anticipan que la FIFA deberá implementar protocolos estrictos de refrigeración, reubicar partidos en franjas horarias nocturnas y reforzar de manera significativa la asistencia sanitaria en todos los estadios comprometidos. Las decisiones logísticas que tome el organismo rector del fútbol mundial en los próximos meses serán determinantes para garantizar condiciones mínimas de seguridad durante el torneo.
El estudio del World Weather Attribution instala un debate que excede lo deportivo: la viabilidad de organizar mega eventos al aire libre en un planeta con temperaturas en ascenso sostenido. El Mundial 2026 se perfila como el primer gran torneo obligado a diseñar una respuesta sistémica ante el cambio climático, no como una contingencia posible, sino como una variable central de su planificación operativa.
