Marys Moreira: una historia de resiliencia ante el Parkinson
La peluquera Marys Moreira, de 59 años, ha vivido durante los últimos doce meses la transformación que implica el diagnóstico de Parkinson. Con una carrera de 44 años en el salón de belleza de Necochea, su historia se convirtió en un llamado a la conciencia sobre una enfermedad que aún circunscribe mitos y desconocimiento. En […]
La peluquera Marys Moreira, de 59 años, ha vivido durante los últimos doce meses la transformación que implica el diagnóstico de Parkinson. Con una carrera de 44 años en el salón de belleza de Necochea, su historia se convirtió en un llamado a la conciencia sobre una enfermedad que aún circunscribe mitos y desconocimiento. En una entrevista exclusiva con el programa Esta Mañana, la profesional compartió su experiencia con la intención de visibilizar la importancia de la detección temprana y el apoyo integral.
El inicio de los síntomas fue sutil. Marys notó un cansancio persistente y dolor en el lado derecho de su cuerpo, que atribuyó al desgaste de años de trabajo. La primera señal alarmante fue la dificultad para cepillarse los dientes con la mano derecha, un detalle que, según ella, nunca había considerado como posible indicio de una enfermedad neurológica. La falta de movilidad en el brazo y la rigidez al caminar fueron observadas por su hija, quien la animó a buscar ayuda profesional.
La consulta médica resultó decisiva. El equipo de especialistas identificó inicialmente un síndrome parkinsoniano, y tras una evaluación exhaustiva, confirmó el diagnóstico de Parkinson. La noticia, que llegó de manera inesperada, generó un momento de shock y tristeza. Marys describió cómo, al salir del consultorio, se dirigió a su camioneta y solo después de llegar a casa comprendió la magnitud de la situación. Con lágrimas, comunicó a su esposo Alejandro que “tiene Parkinson”.
El impacto emocional fue profundo, pero también lo fue la determinación de buscar apoyo. Marys recurrió a la psicología, a la familia y a sus amigas, y se sumergió en la búsqueda de información sobre la enfermedad. “Yo necesito ayuda”, declaró, reconociendo que la autonomía que la había caracterizado se veía limitada. A pesar de la incertidumbre, la mujer encontró en la comunidad médica y en su entorno un pilar fundamental para enfrentar la nueva realidad.
La adaptación a la enfermedad se manifestó en la incorporación de nuevas prácticas de bienestar. Marys empezó a realizar ejercicio físico, enfocándose en el equilibrio y la coordinación, y a practicar Tai Chi y Qigong, actividades que favorecen la flexibilidad y reducen la rigidez. Además, la natación y el canto se convirtieron en fuentes de motivación y expresión. “Hay tres cosas fundamentales: el apoyo médico, la alimentación y el ejercicio”, explicó, subrayando la importancia de un enfoque integral.
Aunque su trabajo como peluquera continúa, la forma en que la realiza ha cambiado. Marys adapta sus tareas para evitar movimientos que requieren fuerza excesiva en el brazo derecho, y ha incorporado herramientas que facilitan la ejecución de los peinados. Su experiencia demuestra que la enfermedad no implica la pérdida total de la actividad profesional, sino la necesidad de ajustar la práctica a las nuevas limitaciones.
En conclusión, la historia de Marys Moreira sirve como testimonio de la resiliencia y la importancia de la detección precoz del Parkinson. Su mensaje resuena en la comunidad de Necochea y más allá: reconocer los síntomas, buscar ayuda y no dejar de perseguir las pasiones que nos definen. La salud pública debe continuar promoviendo la educación y el acceso a recursos que permitan a las personas vivir con dignidad y esperanza.
