Jonathan López, el recolector de residuos que corre 50 km y sueña con la Maratón de Buenos Aires
Jonathan López trabaja en la recolección de residuos en Quequén y corre por pasión. El atleta quequenense, que recientemente logró un tercer puesto en la clasificación general de los 50 kilómetros de la carrera Tierra del Diablo, disputada en las sierras de Balcarce, compartió su historia en una entrevista con Zoom El Deportivo. Sin entrenamiento […]
Jonathan López trabaja en la recolección de residuos en Quequén y corre por pasión. El atleta quequenense, que recientemente logró un tercer puesto en la clasificación general de los 50 kilómetros de la carrera Tierra del Diablo, disputada en las sierras de Balcarce, compartió su historia en una entrevista con Zoom El Deportivo. Sin entrenamiento específico ni preparación planificada, López sorprendió con su rendimiento y ahora sueña con correr los 42 kilómetros de la Maratón de Buenos Aires.
En diálogo con el programa deportivo, López se mostró sorprendido y agradecido por la posibilidad de contar su experiencia. “Yo siempre he corrido y participado, pero nunca he tenido ningún tipo de difusión”, reconoció. Acostumbrado a competir sin mayor reconocimiento, esta vez pudo poner en primer plano una historia que combina esfuerzo, humildad y pasión por el deporte.
Su trabajo en la recolección de residuos, que inició el 2 de octubre del año pasado, se convirtió en una parte fundamental de su entrenamiento. “Para mí es un sueño trabajar todos los días de esto”, contó con emoción. Las jornadas laborales, que pueden extenderse entre dos y cinco horas según el recorrido, le exigen un esfuerzo físico importante que, sin un entrenador en la actualidad, le sirve como base para afrontar carreras de larga distancia.
Mientras el camión avanza por las calles, Jonathan corre al costado del vehículo. Reconoce que no es una práctica recomendable por los riesgos que implica, pero explica que esa pasión por el movimiento forma parte de su manera de vivir el trabajo y el deporte. En Rodrigo Haga, el chofer con quien comparte el recorrido, encontró una especie de compañero de entrenamiento. Una manera espontánea de explicar que, aunque no sigue un plan deportivo, el movimiento y la constancia forman parte de sus días.
La historia de López también incluye un pasado en el boxeo, disciplina que practicó antes de dedicarse de lleno al running. Esa experiencia le dejó enseñanzas sobre esfuerzo y superación que hoy aplica en cada competencia. Su reciente participación en Tierra del Diablo, una de las carreras más exigentes de la región, es prueba de ello: logró el tercer puesto en los 50 kilómetros, un resultado que cobra aún más valor al conocer las condiciones en que llegó a la competencia.
El atleta quequenense no cuenta con el apoyo de un equipo profesional ni de patrocinadores. Su preparación surge de la rutina diaria y de la pasión que siente por correr. A pesar de las limitaciones, mantiene firme su objetivo de seguir superándose y de participar en competencias cada vez más desafiantes. Su próximo gran sueño es la Maratón de Buenos Aires, una de las más importantes de Sudamérica, para la que espera prepararse adecuadamente.
La historia de Jonathan López refleja el valor del esfuerzo cotidiano y la importancia de perseguir los sueños más allá de las circunstancias. Su ejemplo inspira a otros trabajadores y deportistas de la región, demostrando que la constancia y la pasión pueden abrir caminos inesperados. En cada recorrido, mientras el camión avanza, Jonathan encuentra una oportunidad para entrenar y para recordar que, como él mismo dice, el movimiento es parte esencial de su vida.
