Inundaciones en el camino de Ribera de Quequén: propuestas de mejora
El día 21/09/2026, un intenso temporal de la región de Necochea-Quequén provocó una fuerte crecida del Rio Quequén, generando desbordes que inundaron el camino de ribera en varios tramos de la margen. La situación se volvió crítica cuando el nivel del cauce se acercó a la cota del carril, provocando anegamientos y paralizando el tránsito […]
El día 21/09/2026, un intenso temporal de la región de Necochea-Quequén provocó una fuerte crecida del Rio Quequén, generando desbordes que inundaron el camino de ribera en varios tramos de la margen. La situación se volvió crítica cuando el nivel del cauce se acercó a la cota del carril, provocando anegamientos y paralizando el tránsito en la zona.
En el tramo comprendido entre la calle 564 y la calle 582, justo debajo del Puente Colgante “Hipólito Irigoyen”, el camino de sirga se vio sumergido en agua hasta varios metros de profundidad. Este fenómeno, que se repite cada vez que se presenta una sudestada, erosionó el suelo y dejó la vía intransitable durante semanas, afectando la movilidad de los residentes y el acceso a los servicios básicos.
La causa principal de la vulnerabilidad del carril radica en el mantenimiento municipal que, durante años, se ha basado únicamente en el suelo natural sin incorporar elementos de refuerzo como la tosca. En contraste, la margen de Necochea ha sido sometida a trabajos de reacondicionamiento que incluyen la aplicación de capas de material estabilizante, lo que ha permitido preservar la estructura del camino frente a las crecidas.
Para mitigar la recurrencia de este problema, se propone la realización de un alteo del tramo afectado. La base del nuevo carril se construirá con restos de escombros de hormigón provenientes de obras de bacheo realizadas a lo largo de los años en los accesos a Puerto Quequén. Estos materiales, previamente triturados para obtener una granulometría controlada, servirán como cimiento sobre el cual se aplicarán capas de tosca y otros rellenos compactables, garantizando la estabilidad y la durabilidad de la vía.
Este enfoque no es novedoso; en 2012, tras una lluvia intensa que provocó la inundación de la Ruta Nacional 228 (Necochea–Tres Arroyos) a la altura del km 31, la Vialidad Nacional ejecutó un proyecto de alteo similar que permitió restablecer el tránsito en pocos días. El éxito de esa intervención demuestra la viabilidad técnica y la eficacia de la metodología propuesta para el tramo ribereño de Quequén.
La implementación de esta obra no solo restaurará la seguridad y la transitabilidad de la zona, sino que también contribuirá a la resiliencia de la infraestructura frente a eventos climáticos futuros. Al reforzar la vía con materiales reciclados, se optimiza la inversión pública y se promueve la sostenibilidad ambiental, alineándose con las políticas de desarrollo urbano de la provincia.
El Gobierno local debe priorizar la asignación de recursos para la ejecución de este proyecto, coordinando con las autoridades provinciales y la Vialidad Nacional para asegurar la disponibilidad de los materiales y la ejecución técnica adecuada. La participación de la comunidad y la transparencia en la gestión garantizarán la aceptación social y el éxito a largo plazo.
En conclusión, la inundación del camino de Ribera de Quequén representa un desafío que requiere una respuesta integral y coordinada. La propuesta de alteo, basada en la reutilización de escombros de hormigón y la aplicación de capas de tosca, ofrece una solución sostenible y efectiva que protegerá la movilidad y la seguridad de los habitantes de la zona.
