Falleció Taty Almeida, referente de Madres de Plaza de Mayo y símbolo de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia
La Argentina despide a una de las figuras más emblemáticas de la lucha por los derechos humanos. Este domingo se conoció el fallecimiento de Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, Taty Almeida, histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, referente de la búsqueda de justicia por los desaparecidos y una de las voces […]
La Argentina despide a una de las figuras más emblemáticas de la lucha por los derechos humanos. Este domingo se conoció el fallecimiento de Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, Taty Almeida, histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, referente de la búsqueda de justicia por los desaparecidos y una de las voces más respetadas en la defensa de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Taty tenía 95 años y durante más de cuatro décadas sostuvo una militancia incansable marcada por la desaparición de su hijo, Alejandro Almeida, secuestrado el 17 de junio de 1975, antes del golpe militar de 1976, en el marco de la violencia paraestatal ejercida por la Triple A.
La desaparición que cambió su vida
Taty nació el 28 de junio de 1930 en la Ciudad de Buenos Aires y provenía de una familia profundamente vinculada al ámbito militar.
Se casó con Jorge Almeida y tuvo tres hijos: Jorge, Alejandro y Fabiana.
La tragedia golpeó a la familia cuando Alejandro, de apenas 20 años, desapareció el 17 de junio de 1975.
El joven trabajaba en la agencia Télam, en el Instituto Geográfico Militar y cursaba el primer año de Medicina en la Universidad de Buenos Aires.
Aquella noche salió de su casa diciendo que volvería enseguida. Nunca regresó.
Durante años, Taty recorrió oficinas, cuarteles, despachos oficiales y contactos ligados al poder militar buscando respuestas. Inicialmente creyó que podía encontrar ayuda en los vínculos construidos por su entorno familiar, pero poco a poco comenzó a comprender la magnitud del terrorismo de Estado que se estaba desplegando en el país.
“Alejandro me parió a mí”
Con el tiempo, Taty transformó una búsqueda individual en una lucha colectiva.
En 1979 se incorporó a Madres de Plaza de Mayo y encontró allí a otras mujeres que atravesaban el mismo dolor.
Años después repetiría una frase que se volvería una de sus definiciones más conocidas:
“Yo estoy feliz de haber parido a mis tres hijos, pero Alejandro me parió a mí”.
Con esas palabras describía la profunda transformación personal que atravesó a partir de la desaparición de su hijo y del compromiso que asumió en la defensa de los derechos humanos.
El poema que conmovió a generaciones
Poco tiempo después de la desaparición de Alejandro, Taty encontró una agenda personal donde su hijo había escrito varios poemas.
Uno de ellos se transformó con los años en un símbolo de la historia de ambos.
El texto concluía con un mensaje que recorrió actos, homenajes y encuentros de derechos humanos durante décadas:
“Si la muerte me sorprende de esta forma tan amarga, pero honesta, si no me da tiempo a un último grito desesperado y sincero, dejaré el aliento, el último aliento, para decir te quiero”.
La poesía fue escrita meses antes de la desaparición del joven y quedó grabada para siempre en la memoria de su madre.
Una referente de la democracia argentina
A medida que avanzaron los juicios por delitos de lesa humanidad y las políticas de reparación, Taty se convirtió en una figura de referencia para las víctimas y sus familias.
Con su presencia y su voz, contribuyó a que la sociedad argentina se hiciera cargo de su pasado y se comprometiera a construir un futuro más justo y equitativo.
La pérdida de Taty Almeida es un golpe duro para la comunidad de derechos humanos y para la sociedad argentina en general.
Perdimos a una mujer valiente, comprometida y dedicada a la causa de la justicia y la memoria.
Quedaremos en deuda con su legado y continuaremos trabajando para que su lucha no sea en vano.
Adiós, Taty. Tu memoria y tu legado vivirán en nuestros corazones.
