El FMI advierte un giro histórico en la competencia fiscal global y su impacto en la inversión real
El escenario de la fiscalidad internacional atraviesa una transformación estructural. Según un avance del capítulo analítico del último informe sobre las Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), las políticas destinadas a frenar la evasión fiscal están alterando la estrategia con la que los […]
El escenario de la fiscalidad internacional atraviesa una transformación estructural. Según un avance del capítulo analítico del último informe sobre las Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), las políticas destinadas a frenar la evasión fiscal están alterando la estrategia con la que los países compiten por atraer capitales extranjeros.
Históricamente, la creciente importancia de los activos intangibles —tales como software, patentes, marcas e información digital— permitió a las multinacionales desvincular el lugar de generación de valor del lugar de declaración de sus ganancias, canalizándolas hacia jurisdicciones con regímenes tributarios mínimos. En respuesta, los gobiernos mantuvieron durante décadas una carrera a la baja (race to the bottom) reduciendo las tasas del impuesto sobre la renta de las empresas para capturar esa base imponible. Sin embargo, el informe confirma que desde mediados de la década de 2010 la competencia basada únicamente en tipos impositivos nominales se ha moderado significativamente gracias a las reformas multilaterales para combatir la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios (BEPS).
El documento, elaborado por Paula Beltrán Saavedra, Daisuke Fujii, Gene Kindberg-Hanlon y Colombe Ladreit, con contribuciones de Davide Malacrino, destaca hallazgos clave. Entre ellos, una realineación de beneficios e inversión: la sensibilidad de las ganancias reportadas frente a las diferencias fiscales entre países ha disminuido, mientras que la inversión física y productiva real se ha vuelto más sensible a ellas.
En cuanto al impacto en la inversión extranjera directa (IED), la evidencia empírica indica que si un país eleva su tasa impositiva corporativa un punto porcentual por encima de sus competidores, la entrada de IED disminuye acumulativamente alrededor de un 0,5% del PIB en un horizonte de tres años. Asimismo, el informe advierte sobre efectos cruzados negativos: si una economía financia rebajas fiscales mediante un mayor endeudamiento público, provoca un alza en las tasas de interés reales globales, restringiendo la expansión de la inversión a nivel internacional.
El FMI también subraya ganancias para los países en desarrollo. El fortalecimiento de los marcos anti-elusión ayuda a preservar el espacio fiscal, elemento crucial en economías emergentes que dependen de los tributos corporativos para financiar infraestructura, salud y educación. De acuerdo con el organismo con sede en Washington D.C., este cambio de paradigma beneficia especialmente a aquellas naciones que han visto erosionada su base imponible por prácticas de planificación fiscal agresiva.
El informe concluye que la competencia fiscal internacional no ha desaparecido, sino que ha mutado: en lugar de competir por atraer ganancias «de papel», los países deberán enfocar sus políticas en atraer la actividad económica tangible que genera dichos beneficios. Esta nueva dinámica implica que las decisiones de inversión ya no se guiarán exclusivamente por la búsqueda de tasas nominales bajas, sino por la existencia de un entorno productivo real, infraestructura adecuada y estabilidad macroeconómica.
Para Argentina, como economía emergente, el análisis del FMI resulta relevante en un contexto de debate sobre reformas tributarias y atracción de inversiones. La transición hacia una competencia fiscal basada en la sustancia económica podría redefinir las estrategias de desarrollo, priorizando la inversión genuina por sobre la mera optimización impositiva. El documento completo se conocerá en las próximas semanas, cuando el FMI publique la versión definitiva del WEO.
