Choferes del transporte público de Necochea iniciaron medidas de fuerza por salarios adeudados
Trabajadores del transporte público de Necochea iniciaron asambleas y medidas de fuerza ante la falta de pago de una parte significativa de sus salarios. Los choferes reclaman el 50% restante del sueldo correspondiente al mes de abril, junto con aumentos retroactivos de enero y febrero que aún no fueron liquidados. El delegado gremial Damián Gonzalia […]
Trabajadores del transporte público de Necochea iniciaron asambleas y medidas de fuerza ante la falta de pago de una parte significativa de sus salarios. Los choferes reclaman el 50% restante del sueldo correspondiente al mes de abril, junto con aumentos retroactivos de enero y febrero que aún no fueron liquidados. El delegado gremial Damián Gonzalia fue el vocero del sector y advirtió que, de no aparecer una solución concreta en el corto plazo, las medidas podrían profundizarse hasta comprometer la continuidad del servicio.
En declaraciones brindadas al programa Esta Mañana de NEC Radio 98.3, Gonzalia precisó que la situación que atraviesa el sector se arrastra desde comienzos del año y que los incumplimientos se fueron acumulando sin que la empresa operadora ofreciera respuestas concretas. “No estamos pidiendo aumento, estamos reclamando cobrar lo que ya trabajamos”, afirmó el delegado, subrayando que el reclamo no tiene carácter salarial paritario sino que apunta estrictamente al cobro de haberes ya devengados.
Las asambleas comenzaron el día previo a la difusión pública del conflicto y se mantienen activas mientras no existan novedades sobre los pagos pendientes. Según explicó Gonzalia, la modalidad de medida de fuerza adoptada busca, por el momento, evitar una paralización total del servicio, aunque el gremio no descarta avanzar hacia ese escenario si la situación no se resuelve en las próximas horas. La decisión de graduar la presión refleja la voluntad del sector de no afectar de manera directa e inmediata a los usuarios del transporte.
El delegado gremial puso énfasis en el impacto que la demora en los pagos genera sobre la economía doméstica de los trabajadores. Señaló que las obligaciones financieras de los empleados no se detienen ante los incumplimientos del empleador: los vencimientos de facturas, los cargos por mora en tarjetas de crédito y los gastos del hogar continúan su curso independientemente de si el salario fue acreditado o no. “Las cuentas vencen igual, las tarjetas cobran intereses y muchos compañeros ya no pueden sostenerse”, expresó Gonzalia.
La deuda acumulada abarca tres conceptos diferenciados: el 50% del sueldo de abril aún no percibido, y los aumentos salariales correspondientes a los meses de enero y febrero, los cuales fueron acordados en el marco de negociaciones paritarias pero todavía no se reflejan en los recibos de haberes de los trabajadores. Esta acumulación de incumplimientos es la que llevó al gremio a calificar la situación como “insostenible” para una parte importante del plantel.
Desde la representación gremial se indicó que se realizaron gestiones previas ante la empresa para intentar resolver el conflicto por vías administrativas antes de recurrir a las medidas de fuerza, aunque esas tratativas no arrojaron resultados satisfactorios. La decisión de hacer público el reclamo y activar las asambleas responde, según el delegado, a la ausencia de compromisos ciertos por parte del empleador respecto de las fechas de pago de las sumas adeudadas.
El conflicto se desarrolla en un contexto de alta presión sobre los ingresos de los trabajadores formales, en el que los retrasos en el pago de salarios generan un efecto amplificado sobre la capacidad de consumo y el cumplimiento de obligaciones personales. El sector del transporte público, además, reviste una condición de servicio esencial para la comunidad de Necochea, lo que agrega una dimensión de interés colectivo al desarrollo del conflicto.
Por el momento, el servicio de transporte urbano continúa operando, aunque bajo la presión de las asambleas en curso. El gremio sostuvo que monitoreará la evolución de las negociaciones hora a hora y que la magnitud de las medidas futuras dependerá exclusivamente de la respuesta que brinde la empresa a los reclamos planteados. La comunidad y los usuarios del sistema de transporte quedan a la espera de una resolución que evite mayores perturbaciones en la prestación del servicio.
