El buque “Chaco” y su legado histórico en la costa de Quequén
El buque “Chaco”, que encalló frente a la Escollera Norte de Quequén en 1953, se convirtió en un elemento distintivo del paisaje costero y en un referente histórico para la comunidad necocheense. El 5 de septiembre de 1953 el buque arribó al Puerto de Quequén con la misión de cargar 7.000 toneladas de trigo destinadas […]
El buque “Chaco”, que encalló frente a la Escollera Norte de Quequén en 1953, se convirtió en un elemento distintivo del paisaje costero y en un referente histórico para la comunidad necocheense.
El 5 de septiembre de 1953 el buque arribó al Puerto de Quequén con la misión de cargar 7.000 toneladas de trigo destinadas a Brasil. Tras completar la carga, zarpó a la tarde, pero a las 17 horas del mismo día encalló a aproximadamente 200 metros del morro de la escollera, quedando inmóvil frente a la playa.
Los fuertes temporales que se desataron en los días posteriores provocaron la rotura estructural del casco, separando la proa de la popa y dejando los restos del buque a la vista de los usuarios de la zona. En lugar de ser retirado, el naufragio permaneció durante décadas, convirtiéndose en una “postal” obligada para los visitantes y residentes que acudían a la escollera para fotografiarse con el imponente escenario marítimo.
Con el paso del tiempo, el “Chaco” pasó de ser un accidente a formar parte del patrimonio cultural de la ciudad. Las autoridades del Gobierno Municipal de Necochea y la Dirección Portuaria reconocieron su valor simbólico y, aunque se evaluaron distintas alternativas de remoción, se decidió preservar el sitio como testimonio de la historia marítima local.
El recuerdo del buque se mantiene vivo en la memoria colectiva a través de relatos orales, publicaciones locales y actividades escolares que utilizan el episodio como recurso didáctico para explicar la importancia del puerto y la actividad agroexportadora de la región en la década de los años cincuenta.
En los últimos años, el Puerto de Quequén ha experimentado una modernización de sus instalaciones, pero el legado del “Chaco” sigue siendo un punto de referencia para quienes recorren la costa. La escollera, ahora equipada con señalización informativa, permite a los visitantes conocer los detalles del suceso y reflexionar sobre la relación entre la actividad portuaria y el entorno natural.
Así, la historia del buque que quedó varado se mantiene como un elemento de identidad local, recordando a la comunidad que los hechos del pasado pueden convertirse en símbolos que enriquecen la narrativa urbana y turística de Quequén.
