Alerta Climática: Pronostican un “Super Niño” para el segundo semestre
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha emitido una alerta máxima sobre el posible regreso del fenómeno de El Niño en el segundo semestre de este año, con una probabilidad del 90% de ocurrencia. Este fenómeno climático natural se caracteriza por el calentamiento de la superficie del mar en la parte central y oriental del Pacífico […]
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha emitido una alerta máxima sobre el posible regreso del fenómeno de El Niño en el segundo semestre de este año, con una probabilidad del 90% de ocurrencia. Este fenómeno climático natural se caracteriza por el calentamiento de la superficie del mar en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial, lo que modifica vientos, lluvias y temperaturas en distintas zonas del mundo durante meses.
Para predecir la aparición de El Niño, los especialistas monitorean temperaturas superficiales y subsuperficiales del océano, vientos y el índice de oscilación austral. Cuando todos estos indicadores se alinean, la probabilidad de El Niño aumenta.
Modelos y pronósticos internacionales coinciden en que la probabilidad de desarrollo de El Niño alcanza niveles inéditos en 2026. La NOAA estima un 62% de probabilidad de que El Niño se desarrolle entre junio y agosto, con potencial para intensificarse hacia el final de la temporada de huracanes.
AccuWeather otorga un 15% de chances de que el episodio alcance la categoría de “intenso” en ese mismo periodo, mientras que el ECMWF advierte que “el sistema climático actual, afectado por la acumulación de gases de efecto invernadero, podría no lograr disipar el calor generado por el fenómeno, lo que incrementaría el impacto global”.
El concepto de “super El Niño” define aquellos episodios en los que la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial supera los +2°C durante varios meses. Solo en tres ocasiones desde mediados del siglo pasado se alcanzó esta magnitud: 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.
El ECMWF prevé anomalías que podrían llegar a 3,3°C hacia septiembre, lo que refuerza la preocupación por la posible magnitud del fenómeno. Los expertos advierten que “este tipo de fenómenos se caracteriza por su comportamiento irregular y por la dificultad para predecir con exactitud su evolución”.
Las consecuencias de un “super El Niño” pueden sentirse en todo el planeta, aunque los efectos serán más pronunciados en regiones cercanas al Pacífico ecuatorial.
La comunidad científica y los organismos internacionales están monitoreando la situación de cerca y emitiendo alertas para que los gobiernos y la población estén preparados para enfrentar los posibles impactos del fenómeno.
La OMM y otros organismos internacionales están trabajando en estrecha colaboración para monitorear la evolución de El Niño y proporcionar información precisa y oportuna a los gobiernos y la población.
Es importante destacar que la predicción de El Niño es un proceso complejo y que la precisión de las predicciones puede variar dependiendo de la calidad de los datos y la complejidad del fenómeno.
En resumen, la alerta climática emitida por la OMM sobre el posible regreso de El Niño en el segundo semestre de este año es una llamada a la acción para que los gobiernos y la población estén preparados para enfrentar los posibles impactos del fenómeno.
