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Dolor de garganta: cómo saber si es virus, bacteria o puro frío y cuándo ir al médico

A pesar de que el frío esté bajando, las gargantas de muchas personas siguen en alerta roja. El frío en sí, los saltos bruscos de temperatura entre la calle y los ambientes con calefacción a tope, y la mayor densidad de virus respiratorios circulando crean las condiciones ideales para que aparezca ese dolor de garganta […]

23 de mayo de 2026, 19:05 hs Por Redaccion 2262
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A pesar de que el frío esté bajando, las gargantas de muchas personas siguen en alerta roja. El frío en sí, los saltos bruscos de temperatura entre la calle y los ambientes con calefacción a tope, y la mayor densidad de virus respiratorios circulando crean las condiciones ideales para que aparezca ese dolor de garganta tan conocido.

Según la Dra. Ana Cofre, médica especialista en Otorrinolaringología y directora del Centro Patagónico de Otorrinolaringología, las dos causas más frecuentes de dolor de garganta son la faringitis, casi siempre de origen viral, ligada al resfrío o la gripe, y la amigdalitis, que suele golpear con más fuerza en chicos y adolescentes aunque los adultos tampoco se salvan.

La Dra. Cofre aclaró que no siempre hay una infección de por medio y que el aire seco de la estufa encendida sin humidificador, el cigarrillo, la voz forzada durante horas o el reflujo gastroesofágico pueden dejar esa sensación de garganta áspera sin que haya ni un virus cerca.

La distinción entre virus, bacteria o simplemente el ambiente importa y bastante. Cuando la infección es viral, el cuadro suele venir acompañado del paquete clásico del resfrío: congestión, mocos, tos, algo de desgano y quizás una febrícula que no asusta. En cambio, si el responsable es una bacteria, los síntomas aprietan con otra intensidad: fiebre que sube sin avisar, dificultad real para tragar, ganglios inflamados en el cuello y, a las, placas blanquecinas en las amígdalas.

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La Dra. Cofre advirtió que cuando una amígdala se inflama considerablemente más que la otra, o el dolor se irradia hacia el oído sin que exista un problema auditivo real, hay que pensar en algo más serio: un absceso periamigdalino. Se trata de una acumulación de pus detrás de la amígdala que puede requerir drenaje quirúrgico o incluso internación.

La Dra. Cofre también destacó que cuando la molestia es simple irritación, sin fiebre, sin empeoramiento progresivo, sin ganglios, suele apuntar a causas ambientales y para eso, ni pastillas ni jeringas: hidratación, reposo domiciliario y algo de humedad en el cuarto bastan.

Finalmente, la Dra. Cofre enfatizó que el antibiótico no es la solución universal para el dolor de garganta y que la gran mayoría de las infecciones de garganta son virales, y los antibióticos no hacen absolutamente nada contra los virus.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia a los antimicrobianos causa directamente 1,27 millones de muertes al año en todo el mundo.

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