miércoles, 15 de julio de 2026 Necochea · Argentina
← Volver

Día de la Escarapela: historia y origen del símbolo patrio que se celebra cada 18 de mayo

Cada 18 de mayo, la Argentina conmemora el Día de la Escarapela, uno de los símbolos patrios más reconocibles del país. La fecha recuerda la aprobación oficial del distintivo nacional en 1812 y tiene presencia en el calendario escolar desde hace décadas, siendo uno de los ejes del calendario cívico para las instituciones educativas de […]

18 de mayo de 2026, 10:58 hs Por Redaccion 2262
Compartir

Cada 18 de mayo, la Argentina conmemora el Día de la Escarapela, uno de los símbolos patrios más reconocibles del país. La fecha recuerda la aprobación oficial del distintivo nacional en 1812 y tiene presencia en el calendario escolar desde hace décadas, siendo uno de los ejes del calendario cívico para las instituciones educativas de todo el territorio, incluidas las de Necochea y Quequén.

La historia de la escarapela argentina tiene su punto de partida formal el 13 de febrero de 1812, cuando el general Manuel Belgrano elevó una propuesta para que se adoptara un distintivo nacional unificado. Hasta ese momento, los distintos cuerpos del Ejército utilizaban insignias variadas, lo que generaba una falta de identidad visual común entre las fuerzas revolucionarias. Belgrano entendió que un símbolo compartido era también una herramienta de cohesión política y militar.

Apenas cinco días después, el 18 de febrero de 1812, el Primer Triunvirato —integrado por Manuel de Sarratea, Juan José Paso y Feliciano Antonio Chiclana— aprobó oficialmente el uso de la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Los colores elegidos fueron el blanco y el azul celeste, tonos que no eran arbitrarios: provenían de la tradición borbónica, vinculada a la casa del rey Fernando VII, monarca español cuya ausencia forzada por Napoleón había abierto el proceso revolucionario en el Río de la Plata.

El origen exacto de los colores y del propio símbolo, sin embargo, es objeto de más de una versión histórica. Una de ellas sostiene que el blanco y el celeste fueron utilizados por primera vez durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, cuando el primer cuerpo de milicia urbana del Río de la Plata los adoptó como distintivo propio, y que desde allí comenzaron a ganar popularidad entre la población criolla. Otra versión ubica el primer uso de la escarapela en el 19 de mayo de 1810, cuando un grupo de damas porteñas se presentó ante el entonces coronel Cornelio de Saavedra, jefe del regimiento de Patricios, portando los colores que luego serían emblema de la nación.

Tu marca en el lugar donde las noticias pasan

Un punto que los historiadores tienden a aclarar con insistencia es la figura de Domingo French. Existe una versión —posiblemente surgida de la tradición oral recogida por Bartolomé Mitre durante la preparación de alguna de sus obras— que le atribuye a French la creación de la escarapela. Sin embargo, esa atribución se considera errónea. Lo que sí se tiene documentado es que durante las jornadas del 22 y 25 de mayo de 1810, los patriotas identificaban a los adherentes a la Revolución de Mayo entregándoles cintas blancas. Es posible que el 21 de mayo, French junto a Antonio Luis Beruti hayan distribuido esas cintas entre la población, lo que podría haber dado origen a la confusión posterior sobre su rol en la creación del símbolo.

La institucionalización del Día de la Escarapela llegó recién en el siglo XX. En 1935, el Consejo Nacional de Educación estableció mediante resolución —identificada como Resolución 13-5-1935, Expediente 9602-9°-935— que el 18 de mayo sería conmemorado como el día oficial del símbolo. La elección de esa fecha no respondió al momento de la propuesta de Belgrano, sino al de la aprobación por parte del Triunvirato. Más tarde, en 1951, la efeméride fue incorporada formalmente al calendario escolar, asegurando su presencia anual en las aulas de todo el país.

La escarapela continúa siendo, más de dos siglos después, uno de los símbolos de identidad nacional con mayor presencia cotidiana en la Argentina. A diferencia de otros emblemas patrios cuyo uso quedó circunscripto a actos oficiales, el distintivo de color blanco y celeste se mantiene vigente tanto en el ámbito escolar como en manifestaciones deportivas, culturales y cívicas, constituyendo un lazo visible entre la historia revolucionaria del siglo XIX y la identidad colectiva del presente.

En Necochea, como en el resto del país, las escuelas conmemoran esta fecha con actos alusivos que buscan transmitir a las nuevas generaciones el significado histórico del símbolo. La efeméride ofrece también una oportunidad para revisar los debates historiográficos que rodean su origen, recordando que la construcción de los símbolos nacionales fue, como la propia Revolución de Mayo, un proceso complejo, colectivo y no exento de versiones en disputa.

Más noticias