Manejaba con 1,76 de alcohol en Neuquén y dijo que estaba bien: vehículo retenido y multa millonaria
Un conductor de 47 años fue retenido durante un operativo de control vial en la Ruta Provincial 7 de Neuquén tras registrar un nivel de alcohol en sangre de 1,76 gramos por litro, casi cuatro veces por encima del límite permitido en jurisdicciones con tolerancia cero. El hecho trascendió no solo por la magnitud del […]
Un conductor de 47 años fue retenido durante un operativo de control vial en la Ruta Provincial 7 de Neuquén tras registrar un nivel de alcohol en sangre de 1,76 gramos por litro, casi cuatro veces por encima del límite permitido en jurisdicciones con tolerancia cero. El hecho trascendió no solo por la magnitud del valor detectado, sino también por la insólita justificación que el propio infractor ofreció ante los agentes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV): “Me equivoqué, no debí hacer estas cosas. Pero estoy consciente, tengo mis cinco sentidos y estoy bien”.
El operativo se desarrolló en el marco de los controles preventivos diarios que la ANSV lleva adelante en distintos puntos del país con el objetivo de reducir la siniestralidad vial. En esta oportunidad, los agentes apostados sobre la Ruta Provincial 7 interceptaron al conductor, quien circulaba normalmente hasta que el test de alcoholemia expuso un resultado que no dejaba margen para la discusión. La cifra registrada —1,76 g/l— es científicamente incompatible con una conducción segura, independientemente de la autopercepción del conductor.
La declaración del hombre generó atención inmediata. Lejos de negar el consumo, admitió la falta, aunque intentó relativizar su estado físico apelando a su sensación subjetiva de lucidez. Esta respuesta, paradójicamente, ilustra con precisión uno de los efectos más documentados del alcohol en el organismo: la falsa sensación de seguridad y desinhibición que lleva a los conductores a subestimar los riesgos que representan para sí mismos y para terceros. Desde la ANSV señalaron que ese nivel de alcohol en sangre produce un enlentecimiento severo de la capacidad de reacción, reduce la agudeza visual y afecta el discernimiento crítico necesario para operar un vehículo.
Las consecuencias legales y económicas para el conductor fueron inmediatas. El vehículo quedó retenido por la ANSV y la licencia de conducir fue inhabilitada en el acto. A eso se suma una sanción económica estimada en hasta 7.200.000 pesos —siete millones doscientos mil pesos—, cifra que refleja el endurecimiento de las penalidades contempladas por la normativa vigente para infracciones de esta gravedad. El marco legal no distingue entre quien “se siente bien” y quien reconoce estar deteriorado: el parámetro es objetivo y se mide en gramos por litro de sangre.
El caso reaviva el debate sobre la eficacia de los controles de alcoholemia como herramienta preventiva y sobre la persistencia de conductas de riesgo al volante a pesar de las campañas de concientización. Según datos de la propia ANSV, el alcohol es uno de los principales factores causales en accidentes de tránsito graves en la Argentina, y una proporción significativa de los conductores detenidos en operativos con valores elevados no presentan síntomas externos evidentes de embriaguez, lo que refuerza la necesidad del testeo instrumental en lugar de la evaluación visual.
Los patrullajes preventivos en rutas nacionales y provinciales forman parte de una estrategia federal que busca instalar la presencia del Estado en los corredores viales más transitados del país. La Ruta Provincial 7 de Neuquén, corredor de alto flujo vehicular, es uno de los puntos incluidos en ese esquema de fiscalización permanente. Las autoridades de la agencia subrayaron que los operativos no se concentran únicamente en fechas o feriados de alta circulación, sino que se ejecutan de manera sostenida a lo largo del año.
El episodio, que circuló en redes sociales y medios locales impulsado en parte por la frase del propio infractor, pone en evidencia que la educación vial y la interiorización real de los riesgos asociados al alcohol siguen siendo una deuda pendiente. La percepción individual de estar “bien” no constituye ni garantía ni atenuante: la evidencia técnica y la normativa son, en este terreno, inapelables. El conductor deberá ahora transitar un proceso administrativo y eventualmente judicial que, más allá de la multa, supone la pérdida temporaria del derecho a circular.
