Fallece sacerdote en Guayaquil tras colapso de cruz: la Iglesia católica solicita investigaciones
Patricio Alfredo Sánchez Molinarí, párroco de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Guayaquil, perdió la vida el pasado sábado cuando una cruz de madera se desprendió de la pared y cayó sobre él durante la celebración de la eucaristía. El hecho fue captado por la transmisión en vivo que la iglesia difundía a […]
Patricio Alfredo Sánchez Molinarí, párroco de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Guayaquil, perdió la vida el pasado sábado cuando una cruz de madera se desprendió de la pared y cayó sobre él durante la celebración de la eucaristía. El hecho fue captado por la transmisión en vivo que la iglesia difundía a través de Facebook, generando una gran conmoción entre los feligreses que presenciaron el accidente.
Según los testimonios recogidos por los asistentes, el sacerdote se encontraba frente al altar mayor cuando la estructura que sostenía la cruz cedió, impactando directamente en su cabeza. En el momento del desprendimiento, el religioso estaba limpiando sus anteojos, lo que habría limitado su capacidad de reacción. Los feligreses acudieron de inmediato al sacerdote, solicitaron una ambulancia y lo trasladaron a un centro de salud, donde falleció a causa de las graves lesiones sufridas.
La Arquidiócesis de Guayaquil confirmó la muerte mediante un comunicado oficial, expresando su pesar y acompañando a los familiares, amigos y a los miembros de la Congregación del Santísimo Redentor, a la que pertenecía el sacerdote. En el comunicado se subrayó la necesidad de iniciar una investigación exhaustiva para determinar las causas del desprendimiento y garantizar la seguridad de los lugares de culto.
El sacerdote formaba parte de la Congregación del Santísimo Redentor, fundada en 1732 por San Alfonso María de Ligorio. La congregación tiene como misión la evangelización de comunidades vulnerables y cuenta con una larga trayectoria en la región. La pérdida de Patricio Alfredo Sánchez Molinarí representa un golpe significativo para la comunidad parroquial, que lo describía como un líder espiritual comprometido y cercano a sus feligreses.
El episodio se produce meses después de otro suceso que impactó a la comunidad religiosa de Guayaquil: en marzo del mismo año, los sacerdotes Alfonso Avilés y Pedro Anzoátegui fallecieron ahogados mientras intentaban rescatar a un monaguillo arrastrado por el oleaje durante un retiro espiritual en la provincia de Guayas. Ambos incidentes han reavivado el debate sobre la seguridad estructural y los protocolos de emergencia en los centros religiosos.
Las autoridades locales de Guayaquil han anunciado la apertura de una comisión investigadora que contará con la participación de expertos en arquitectura, seguridad y representantes de la Arquidiócesis. Se espera que el informe preliminar sea presentado en las próximas semanas, con el objetivo de identificar posibles fallas en la instalación de la cruz y proponer medidas correctivas.
En conclusión, la comunidad católica de Ecuador lamenta profundamente la pérdida de Patricio Alfredo Sánchez Molinarí y se une en oración por su familia y por los feligreses afectados. La solicitud de una investigación rigurosa refleja el compromiso institucional de prevenir futuros incidentes y garantizar la seguridad de los lugares de culto, en un contexto donde la fe y la responsabilidad estructural deben coexistir de manera armónica.
