El consumo de pollo supera al de carne vacuna en Argentina por primera vez
El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) informó que, en el período comprendido entre agosto de 2025 y julio de 2026, el consumo aparente de pollo alcanzó 47 kg por habitante, superando ligeramente los 46,7 kg de carne vacuna. Este cruce, registrado por primera vez en la historia del país, refleja […]
El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) informó que, en el período comprendido entre agosto de 2025 y julio de 2026, el consumo aparente de pollo alcanzó 47 kg por habitante, superando ligeramente los 46,7 kg de carne vacuna. Este cruce, registrado por primera vez en la historia del país, refleja una reconfiguración del gasto alimentario impulsada por la diferencia de precios entre ambas proteínas.
El estudio, elaborado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, muestra que el precio de la carne bovina se mantuvo significativamente más alto que el del pollo. Un kilo de carne vacuna equivalía a 3,6 kilos de pollo entero o a 1,9 kilos de pechito de cerdo, lo que evidencia la presión sobre el bolsillo de los consumidores y explica la preferencia por la carne aviar.
En términos de variación de precios, la carne vacuna registró un aumento real del 13,3% respecto al año anterior, mientras que el pollo y el cerdo presentaron una caída cercana al 4%. Esta divergencia de costos se reflejó en la canasta de 18 cortes bovinos, cuyo precio promedio se situó en $17.871 por kilogramo, niveles que, aunque descendieron respecto al máximo de marzo, permanecen históricamente elevados.
El informe también destaca que la caída del consumo bovino no se debió exclusivamente a la subida de precios, sino a una reducción de la disponibilidad interna. La producción nacional de carne vacuna disminuyó, y el incremento de exportaciones agravó la escasez, mientras que las importaciones solo compensaron parcialmente la brecha. En el último año de la serie (1990‑2026), la disponibilidad de carne vacuna alcanzó su mínimo histórico de 46,2 kg por habitante, un descenso interanual del 9%.
El cerdo, por su parte, experimentó un crecimiento notable, alcanzando un récord de 20,1 kg por habitante. La suma de los tres tipos de carne (pollo, vacuno y cerdo) llegó a 113,8 kg en el período analizado, lo que representa una reducción del 2% respecto al año anterior, pero con una redistribución clara del consumo entre las distintas proteínas.
Es importante precisar que las cifras presentadas corresponden a consumo aparente, calculado como producción más importaciones menos exportaciones. Por lo tanto, los datos reflejan la disponibilidad interna de cada tipo de carne, no necesariamente la compra efectiva de cada familia. Sin embargo, la tendencia indica que los hogares están optando por alternativas más económicas ante la presión inflacionaria.
En conclusión, el cruce entre pollo y carne vacuna constituye un indicador relevante del ajuste del gasto alimentario argentino. La combinación de precios más altos de la carne bovina, la reducción de la producción nacional y la mayor accesibilidad del pollo y el cerdo ha generado una reconfiguración del consumo que probablemente se mantendrá mientras persista la brecha de precios.
