30 años de “Load”: el riesgo que cambió para siempre a Metallica
En junio de 1996, Metallica hizo algo que pocos artistas del tamaño que había alcanzado la banda se animan a hacer: cambiar. Después del éxito arrollador del “Black Album”, el grupo eligió no repetir la fórmula y apostó por un disco que desconcertó a parte de sus seguidores y fascinó a otros. Treinta años después, […]
En junio de 1996, Metallica hizo algo que pocos artistas del tamaño que había alcanzado la banda se animan a hacer: cambiar. Después del éxito arrollador del “Black Album”, el grupo eligió no repetir la fórmula y apostó por un disco que desconcertó a parte de sus seguidores y fascinó a otros. Treinta años después, “Load” sigue siendo una de las obras más discutidas de su carrera.
Un disco bisagra: el primero siendo ya considerada una “banda grande”, con toda la presión y las expectativas que ello implicaba. Tres décadas después de su publicación, la obra continúa generando debate entre los seguidores del grupo, la prensa especializada e incluso entre los propios músicos.
“Después de cinco años de espera, Metallica vuelve a la carga”, decía una publicidad que se emitía por la televisión argentina en 1996. El spot anunciaba la llegada de “Load” y lo hacía enfatizando el lustro transcurrido desde la publicación de “Metallica” -más conocido como el “Black Album”- en 1991.
Aquel trabajo fue un éxito descomunal. Sus cifras de ventas resultaron astronómicas, sus canciones sonaron en todo tipo de medios y ámbitos -incluso en discotecas-, y su alcance popular trascendió ampliamente el nicho del heavy metal. Las extensas giras de presentación alrededor del mundo terminaron de convertir a la banda californiana en un fenómeno global. La vara había quedado muy alta.
La pregunta era inevitable: ¿debían repetir la fórmula que les proporcionó semejante éxito o virar hacia otro lado? ¿Profundizar en el heavy potente del trabajo anterior -concebido como un disco pop- o dar un salto hacia territorios desconocidos?
En esta encrucijada y frente a un panorama musical que había cambiado drásticamente tras el auge del grunge y el advenimiento del rock alternativo, Metallica decidió arriesgarse. Conservó aspectos de la dureza y pesadez de su sonido, abandonó gran parte del filo del thrash que la encumbró en la década del ’80 y se sumergió en un heavy rock matizado por las influencias del rock alternativo.
Con influencia del rock sureño en algunas canciones, el grupo apostó por composiciones menos accesibles, dejando de lado el impacto inmediato que podría haberlas convertido en hits.
Metallica había mutado, y ese cambio también se reflejó en su imagen. Desde las primeras fotografías promocionales y los videoclips de la época se hizo evidente una nueva estética: pelo corto, vestuario más sofisticado y hasta maquillaje. Atrás había quedado la imagen de headbangers de antaño: las melenas largas ya eran solo un recuerdo.
En el plano audiovisual, los videoclips también evidenciaron una búsqueda diferente. Las producciones de “Until It Sleeps”, “King Nothing”, “Hero of the Day” y “Mama Said” mostraron un abordaje más artístico y personal, impulsado en gran medida por el trabajo de directores como Anton Corbijn, Samuel Bayer y Matt Mahurin.
Gracias a la constante rotación que tuvieron en los canales de música de la época, “Load” se convirtió en un éxito moderado, pero no alcanzó los niveles de ventas y popularidad del “Black Album”. A pesar de ello, el disco sigue siendo una obra importante en la discografía de la banda y un ejemplo de cómo Metallica se arriesgó a cambiar y evolucionar en su carrera.
